Jon Marrick
Hace veinte años enterró a su padre sin un cuerpo que enterrar. Esta noche, una vieja radio le ha devuelto su voz.
Exploración · Sigilo · Misterio
Veinte años después del naufragio que se llevó a su padre, el arqueólogo Jon Marrick oye su voz en una vieja radio. Un código cifrado abre un camino que pasa por Lisboa, Estambul, Egipto y Grecia, y termina en el Atlántico. Alguien lo recorre por delante: Orpheus. Y no busca reliquias.
Un dedo basta. Lo demás es mirar con atención.

Toca el suelo para moverte. Lo que brilla merece una segunda mirada: una nota, una fotografía, una cerradura más nueva que el mueble.

Los puzles no piden saber historia ni hacer cuentas. Las pistas están en la escena y se entienden jugando.

Las patrullas solo ven lo que tienen delante. Usa la sombra y el ruido y, si no queda otra, un dardo: duerme, no mata.
Unos ayudan, otros mienten y alguno hace las dos cosas.
Hace veinte años enterró a su padre sin un cuerpo que enterrar. Esta noche, una vieja radio le ha devuelto su voz.
Abre lo que otros dan por cerrado. Trabaja sola porque no se fía de nadie. Todavía.
Desapareció en el Atlántico hace veinte años, durante una expedición. Oficialmente, está muerto.
Guarda en Lisboa pruebas del naufragio. Y una frase que lleva veinte años sin decir.
Pragmático y peligroso. Tiene su propio código, y no viene escrito en ningún contrato.
Está convencido de que quien controle cierta energía evitará las guerras del futuro. Lo peor es que lo dice en serio.
Una brújula negra en la insignia y órdenes de no hacer preguntas. Ven lo que tienen delante; su espalda es otra historia.
Antes de abrir la primera puerta.
Los guardias se duermen y, al rato, se despiertan con dolor de cabeza. Nada más.
Ni pistas de pago ni anuncios para seguir. Si te atascas, la respuesta está en la escena.
Se escribieron en inglés y así se quedan, con subtítulos en tu idioma.
Se juega sin registrarse. Con tu correo, la partida se guarda en la nube y te sigue a cualquier dispositivo.
Pistas
El juegoEl prólogo y el primer capítulo, Shadows of Lisbon, ya se juegan gratis. La aventura completa, con sus diez capítulos, se desbloquea con una única compra de 12,99 €. Una vez y para siempre: sin suscripciones, sin anuncios y sin nada más que pagar dentro.
No. Jon esquiva las patrullas o las duerme con dardos tranquilizantes, y los guardias se despiertan al rato. En toda la aventura no hay una sola muerte en tus manos.
No. Sin cuenta, la partida se guarda en tu navegador. Con cuenta, que solo pide tu correo y ninguna contraseña, se guarda también en la nube y la retomas en otro dispositivo.
En inglés, que es su idioma original, con subtítulos en tu idioma.
En el navegador del móvil, de la tableta o del ordenador, sin instalar nada. Se juega con un dedo o con el ratón.
La primera aventura, The Atlantis Signal, tiene diez: del prólogo en la mansión de los Marrick al último viaje por el Atlántico.
Sí, sola, cada vez que avanzas. Sin cuenta, en este navegador; con cuenta, también en la nube. Si compras la aventura completa, va con tu cuenta y la tienes en todos tus dispositivos.
Te pide que no vayas a buscarlo. Nadie ha dicho que vayas a hacer caso.
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